martes, 11 de abril de 2017

CRÓNICA DE UNA RUTA VISTA POR UN CEREZO EN FLOR

Cuando me entere que los “casacas rojas” nos harían una visita por nuestro valle, no me quedó otra opción que la de reunirme con mi extensa familia y amigos para convencerlos que detuvieran por unos días las caídas de sus flores.

- No puede ser que tras varias horas de kilómetros en la carretera, lleguen y nosotros ya nos hayamos cambiado de ropajes. – Dije desde la cima de una de las laderas de la montaña.

Para algunos ya era tarde, ya habían cambiado la pureza del blanco por el verde de la esperanza, ese verde que en muy pocos meses daría ese fruto rojo tan preciado por nuestros vecinos.

Decidimos entre los que quedábamos florecidos colocarnos por varios puntos del camino, unos aledaños al río Jerte, río que no quiso ser menos, se aclaro la voz y se unió al recibimiento de los senderistas con el rumor de sus aguas bajando entre los pilones, otros en camino de regreso desde las gargantas. Gargantas, que andaban cerca cuando nos repartimos las tareas, ellas acordaron ponerse sus mejores galas para impresionar a los que decidieron subir por las empinadas cimas para llegar hasta sus aposentos.

Durante el transcurso del camino a Cabezuela del Valle y guiados por el Jerte, la otra parte del grupo se saludó y fotografió con algunos de los cerezos que salían a su paso.

Desde Cabezuela del Valle me cuentan, que los que allí llegaron quedaron encantados con la localidad, sus vistas, sus paisajes, sus casas e incluso de tiempo tuvieron para ver la primera procesión que iniciaba esta Semana Santa 2017.

De los que subieron y visitaron las Gargantas de Nogaleda, me quedo con sus caras al bajar de nuevo a Navaconcejo, los comentarios más repetidos y que alcance oír no fueron otros que: “ha merecido la pena subir”, “ha sido espectacular”. Algunos de los cerezos decidieron darles una sorpresa que ni yo sabía y despedirlos como se merecían con una preciosa lluvia de sus pétalos.

Desde mi posición vi como disfrutaban de nuestra gastronomía, nuestras calles, nuestros parques y como algunos atrevidos metían sus pies en las frías aguas de nuestro Jerte para que fueran acariciados por él.

La jornada toco a su fin y los senderistas volvieron a casa mientras nosotros le decíamos adiós con nuestras ramas ayudados por el suave viento.

Texto de Nicolás Megías Berdonce

Fotografías...





















































































Fotografías de:

  • Ana Márquez Balsera
  • Encarna Mónago Cortés
  • Laly Calero Trinidad
  • Laly Moreno Escribano
  • Milagros Hurtado Fernández
  • Nicolás Megías Berdonce


Vídeos...

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Vídeos de:

  • Feliciana Rodríguez Cacenave
  • Juan Diego Carmona Berrero
  • Nicolás Megías Berdonce

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